¿Por qué se me escapa el pis cuando corro o salto? La incontinencia urinaria también afecta a las mujeres deportistas

¿Te ha pasado alguna vez que, al salir a correr, saltar a la comba, hacer burpees o realizar un entrenamiento de CrossFit, notas que se te escapan unas gotas de orina?
Quizá has empezado a utilizar salvaslips para entrenar, has reducido la intensidad de tus ejercicios o incluso has dejado de hacer determinadas actividades por miedo a tener una pérdida.
Si te reconoces en alguna de estas situaciones, queremos contarte algo importante: no estás sola y, sobre todo, no tienes por qué resignarte.
Las pérdidas de orina durante el ejercicio son una manifestación frecuente de la incontinencia urinaria de esfuerzo, un problema que puede afectar a mujeres de diferentes edades, tanto si han tenido hijos como si no.
Pero ¿por qué ocurre? ¿Tiene relación con el suelo pélvico? ¿Debemos dejar de correr o saltar? ¿Se puede solucionar?
Vamos a explicarlo.
1. ¿Qué es la incontinencia urinaria de esfuerzo?
La incontinencia urinaria de esfuerzo es la pérdida involuntaria de orina que se produce cuando aumenta la presión dentro del abdomen y esta presión supera la capacidad de los mecanismos que mantienen la uretra cerrada.
Puede aparecer al realizar actividades cotidianas como:
- Toser o estornudar.
- Reírse.
- Levantar peso.
- Correr.
- Saltar.
- Hacer ejercicios abdominales.
- Realizar movimientos de alta intensidad.
En el caso de las mujeres deportistas, las pérdidas suelen producirse durante actividades que generan impactos repetidos o aumentos rápidos de la presión intraabdominal.
No es necesario que la cantidad de orina sea abundante. A veces son solamente unas gotas, pero pueden condicionar la práctica deportiva y generar inseguridad.
2. ¿Qué papel tiene el suelo pélvico?
Para entender por qué se producen estas pérdidas, necesitamos conocer un poco mejor nuestro suelo pélvico.
El suelo pélvico es un conjunto de músculos, fascias y ligamentos situados en la parte inferior de la pelvis. Su función es proporcionar soporte a los órganos pélvicos —vejiga, útero y recto— y participar en funciones tan importantes como la continencia urinaria y fecal, la función sexual y el parto.
Cuando corremos, saltamos o levantamos peso, se producen cambios en las presiones dentro del abdomen.
Nuestro organismo dispone de mecanismos coordinados para gestionar esas presiones. El diafragma, la musculatura abdominal y el suelo pélvico trabajan conjuntamente para proporcionar estabilidad y permitir que la uretra permanezca cerrada.
Cuando estos mecanismos no responden adecuadamente a las demandas del ejercicio, pueden aparecer pérdidas de orina.
Esto no significa necesariamente que tengas un suelo pélvico débil. También pueden intervenir problemas de coordinación, alteraciones del soporte uretral, cambios en los tejidos o una capacidad muscular insuficiente para responder a determinados esfuerzos.
Por eso, no todas las mujeres necesitan hacer los mismos ejercicios ni fortalecer el suelo pélvico de la misma manera.
3. ¿Por qué me ocurre cuando corro, salto o hago CrossFit?
Existen diferentes factores que pueden favorecer la aparición de pérdidas urinarias durante la actividad física.
El impacto repetido
Durante la carrera y los saltos, el cuerpo recibe fuerzas de impacto que deben ser absorbidas y gestionadas por diferentes estructuras musculares y articulares.
El suelo pélvico participa en esta respuesta. Cuando la capacidad de adaptación de los tejidos y músculos no es suficiente para las exigencias de la actividad, pueden aparecer pérdidas.
Los aumentos de presión intraabdominal
Al levantar cargas, realizar sentadillas, saltar o ejecutar determinados ejercicios abdominales, aumenta la presión dentro del abdomen.
Esto forma parte de la respuesta normal del organismo al esfuerzo. Sin embargo, si los mecanismos de continencia no consiguen compensar adecuadamente ese aumento de presión, puede producirse una fuga de orina.
Los embarazos y los partos
El embarazo supone una carga importante para las estructuras que sostienen los órganos pélvicos.
Los cambios hormonales, el aumento del peso uterino y las modificaciones musculares y del tejido conectivo pueden influir en la función del suelo pélvico.
El parto vaginal puede producir lesiones musculares, nerviosas o del tejido de soporte, aunque la incontinencia también puede aparecer en mujeres que han tenido cesáreas o que nunca han estado embarazadas.
Los cambios hormonales y la menopausia
Durante la transición menopáusica y después de la menopausia, la disminución de estrógenos puede influir en los tejidos del tracto genitourinario.
Puede aparecer sequedad vaginal, cambios en la mucosa uretral y otros síntomas del síndrome genitourinario de la menopausia.
Estos cambios pueden coexistir con problemas de suelo pélvico y afectar a la salud urinaria, aunque la incontinencia de esfuerzo no se explica únicamente por la falta de estrógenos.
La carga de entrenamiento y la recuperación
La frecuencia, intensidad y tipo de ejercicio también importan.
Un aumento brusco de la carga de entrenamiento, una recuperación insuficiente o una técnica que no se adapta a las capacidades individuales pueden hacer que las demandas superen temporalmente la capacidad de respuesta del suelo pélvico.
No significa que el deporte sea perjudicial, sino que debemos adaptar el entrenamiento a nuestra situación funcional.
4. ¿Tengo que dejar de correr o hacer CrossFit?
¡No necesariamente!
La incontinencia urinaria no debería obligarte a renunciar a una actividad física que te gusta y que aporta tantos beneficios a tu salud.
El ejercicio físico mejora la salud cardiovascular, ayuda a mantener la masa muscular y la densidad ósea, favorece el metabolismo y contribuye al bienestar emocional.
Dejar de practicar deporte no suele ser la solución.
Lo recomendable es realizar una valoración individualizada para conocer qué está ocurriendo y adaptar temporalmente las actividades que provocan pérdidas, si es necesario.
Algunas medidas pueden ayudarte:
- Evita aumentar bruscamente la intensidad o el volumen de entrenamiento.
- Valora reducir temporalmente los ejercicios que desencadenan pérdidas importantes.
- Trabaja la coordinación respiratoria durante el esfuerzo.
- Aprende a gestionar las presiones abdominales.
- Evita entrenar con una necesidad urgente de orinar.
- No reduzcas excesivamente la ingesta de agua para evitar las pérdidas.
- Consulta con una matrona o fisioterapeuta especializado en suelo pélvico.
El objetivo no es dejar de moverte, sino recuperar la capacidad de realizar ejercicio sin pérdidas.
5. ¿Los ejercicios de Kegel solucionan el problema?
Es probable que hayas oído hablar de los ejercicios de Kegel.
Consisten en contraer y relajar voluntariamente los músculos del suelo pélvico. Bien realizados y adaptados a cada mujer, pueden mejorar la fuerza, la resistencia y la coordinación muscular.
El entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico es uno de los tratamientos de primera línea para la incontinencia urinaria de esfuerzo.
Sin embargo, hay algo importante que debemos tener en cuenta: hacer ejercicios de Kegel no significa simplemente apretar los músculos repetidamente.
Para que sean eficaces es necesario:
- Identificar correctamente la musculatura del suelo pélvico.
- Aprender a contraerla sin activar excesivamente otros grupos musculares.
- Saber relajarla completamente después de cada contracción.
- Trabajar la fuerza y la resistencia de forma progresiva.
- Aprender a coordinar la contracción con los esfuerzos cuando esté indicado.
- Integrar el entrenamiento en los movimientos y actividades de la vida cotidiana.
Además, no todas las mujeres presentan debilidad muscular. Algunas tienen un suelo pélvico con exceso de tensión, dificultad para relajarse o problemas de coordinación.
En estos casos, realizar contracciones repetidas sin una valoración previa puede no ser adecuado.
Por eso, lo más recomendable es que un profesional especializado valore la función de tu suelo pélvico y diseñe un programa de entrenamiento individualizado.
6. ¿Qué tratamientos existen para la incontinencia urinaria de esfuerzo?
La buena noticia es que existen diferentes alternativas terapéuticas.
La elección dependerá de la intensidad de las pérdidas, su repercusión en la vida cotidiana, los hallazgos de la valoración y las preferencias de cada mujer.
Entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico
Es el tratamiento conservador de primera elección. Se recomienda realizar un programa supervisado y mantenido durante al menos tres meses para valorar sus resultados.
Fisioterapia especializada
Puede incluir ejercicios de fuerza, coordinación, control motor, biofeedback y estrategias para mejorar la respuesta del suelo pélvico ante los esfuerzos.
Modificación del entrenamiento
En mujeres deportistas puede ser necesario adaptar temporalmente algunos ejercicios, progresar de forma gradual y trabajar la técnica respiratoria y la gestión de cargas.
Dispositivos vaginales
En determinadas situaciones pueden utilizarse dispositivos específicos de soporte uretral o vaginal durante la actividad física, siempre con asesoramiento profesional.
Tratamiento quirúrgico
Cuando las medidas conservadoras no ofrecen resultados suficientes y las pérdidas afectan significativamente a la calidad de vida, pueden valorarse diferentes opciones quirúrgicas. La indicación debe realizarse tras una evaluación especializada y una explicación individualizada de sus beneficios y riesgos.
7. ¿Cuándo debo consultar?
No esperes a que las pérdidas sean abundantes o te impidan hacer deporte.
Es recomendable solicitar una valoración cuando:
- Pierdes orina al correr, saltar, toser o levantar peso.
- Has empezado a evitar determinadas actividades por miedo a las pérdidas.
- Necesitas utilizar protectores para entrenar.
- Notas sensación de peso o bulto vaginal.
- Tienes dificultad para controlar la orina o cambios en tus hábitos miccionales.
Si las pérdidas se acompañan de dolor, sangre en la orina, infecciones urinarias recurrentes o dificultad para vaciar la vejiga, también es importante consultar para descartar otras causas.
8. Tu suelo pélvico también forma parte de tu entrenamiento
Cuidar el suelo pélvico no significa dejar de correr, saltar, bailar o levantar peso.
Significa conocer nuestro cuerpo, identificar sus necesidades y entrenarlo para que pueda responder a las exigencias de nuestra vida diaria y deportiva.
Las pérdidas de orina no son una consecuencia inevitable de la maternidad, de la edad o de la menopausia. Son un problema de salud que merece atención y para el que existen tratamientos eficaces.
No tienes que elegir entre disfrutar del deporte y cuidar tu suelo pélvico.
Si se te escapa el pis cuando corres o saltas, pide ayuda. Una valoración adecuada puede ser el primer paso para recuperar la confianza y volver a disfrutar del movimiento sin miedo.










