Mónica Blas Robledo • 9 de febrero de 2026
Menopausia y libido: por qué algunas mujeres disfrutan más que nunca

La menopausia trae consigo una serie de cambios hormonales que pueden afectar no solo al cuerpo, sino también a la sexualidad y al deseo sexual.
Aunque muchas veces se habla de una “pérdida de libido” generalizada, la realidad es más compleja: la experiencia de la sexualidad en la menopausia varía entre mujeres, y estudios recientes señalan que la orientación sexual y el tipo de pareja pueden influir en cómo se vive esta etapa.
¿Qué ocurre con la libido durante la menopausia?
Durante la menopausia disminuyen los niveles de estrógenos y testosterona, hormonas implicadas en la excitación y el deseo sexual. Esto puede traducirse en síntomas como menor apetito sexual, sequedad vaginal o molestias durante el sexo, los cuales influyen en la libido general de muchas mujeres. Se estima que aproximadamente la mitad de las mujeres experimenta una disminución del deseo sexual durante la perimenopausia o la postmenopausia, aunque no todas lo viven de la misma forma.
Pero además de los factores biológicos, la orientación sexual, el contexto relacional y la calidad de la relación
juegan un papel importante en cómo se expresa y percibe el deseo sexual durante la menopausia.
Perspectivas de estudios sobre mujeres heterosexuales y no heterosexuales
1. Menor probabilidad de pérdida de deseo en mujeres no heterosexuales
Un estudio que comparó síntomas de menopausia entre mujeres heterosexuales y mujeres no heterosexuales encontró que las mujeres no heterosexuales tenían menores probabilidades de informar una pérdida de deseo sexual
que las mujeres heterosexuales.
Esto sugiere que, aunque la menopausia puede influir en la función sexual en general, las experiencias de libido pueden diferir según la orientación sexual, posiblemente por diferencias en prácticas sexuales, expectativas y comunicación dentro de la pareja.
2. Más actividad sexual y menos síntomas dolorosos
Otra investigación reporta que las mujeres no heterosexuales eran más propensas a seguir sexualmente activas y menos propensas a experimentar dolor durante el sexo
que las mujeres heterosexuales en edad similar. Esto puede reflejar diferencias en enfoques sexuales dentro de las relaciones de pareja del mismo sexo, como una mayor atención a la estimulación y al placer mutuo.
3. Menor incidencia de síntomas vaginales en mujeres LGBTQ+
Un análisis publicado en la revista Menopause encontró que, comparadas con mujeres heterosexuales, las mujeres lesbianas y bisexuales reportaban menores síntomas relacionados con la actividad sexual, como dolor o molestia vaginal, y mayor frecuencia de actividad.
¿Cómo interpretar estas diferencias?
Aunque los mecanismos específicos aún no están completamente claros, varias hipótesis surgen de la evidencia existente:
- Diferencias en prácticas sexuales y prioridades relacionales: Las parejas del mismo sexo pueden dar más énfasis a formas de intimidad y estimulación que no dependen únicamente de la penetración, lo que puede incrementar la satisfacción sexual independientemente de los síntomas físicos de la menopausia
- Comunicación y conocimiento del propio cuerpo: La manera en que las parejas negocian el deseo, expresan sus necesidades y exploran nuevas formas de intimidad puede influir en la forma en que se vive el deseo sexual en la menopausia.
- Percepciones culturales y roles de género: Los “clichés” tradicionales de la sexualidad heterosexual pueden centrar más la experiencia sexual en el acto penetrativo, lo que puede hacer más evidentes los efectos de cambios físicos como la sequedad vaginal o la dispareunia.
Más allá del género y la orientación
Es importante recordar que la libido es multifactorial: no depende únicamente de hormonas, sino también de la salud física general, el bienestar emocional, la calidad de la relación, los niveles de estrés y la comunicación con la pareja.
La experiencia de la menopausia es única para cada mujer, y no existe un “patrón universal”
de deseo sexual. Algunas mujeres pueden notar una disminución del apetito sexual; otras encuentran nuevas formas de expresarlo o redescubrirlo.
Consejos prácticos (desde una mirada integral)
Comunicación abierta:
Hablar con la pareja sobre deseos, necesidades y límites puede fortalecer la intimidad.
Exploración de nuevas formas de intimidad: Juegos eróticos, masajes, caricias o tiempo de conexión sin presión pueden enriquecer la vida sexual.
Cuidado de la salud sexual:
El uso de lubricantes, hidratantes vaginales o tratamiento médico para síntomas de sequedad puede mejorar la comodidad.
Apoyo profesional: Un/a sexólogo/a o matrona con formación en sexualidad puede acompañar en esta etapa.










