Mónica Blas Robledo • 30 de enero de 2026
Perimenopausia y alcohol: lo que tu cuerpo intenta decirte

Es una frase que escuchamos con frecuencia en consulta: “Antes me tomaba una copa y no pasaba nada… ahora me desvela, me da calor o me encuentro fatal”.
Durante la perimenopausia, muchas mujeres notan que toleran peor el alcohol, incluso en pequeñas cantidades. Y no es una casualidad ni una “manía del cuerpo”: tiene una explicación fisiológica clara.
1. Cambios hormonales que alteran la respuesta al alcohol
La perimenopausia se caracteriza por fluctuaciones importantes de estrógenos y progesterona. Estas hormonas influyen directamente en:
El metabolismo hepático del alcohol
La regulación de la temperatura corporal
El sistema nervioso central
El alcohol actúa como vasodilatador y estimulante del sistema nervioso, lo que puede potenciar sofocos, sudoración, ansiedad e insomnio, síntomas ya frecuentes en esta etapa.
2. Metabolismo más lento y mayor efecto con la misma cantidad
Con la edad se producen cambios fisiológicos que afectan a cómo el cuerpo procesa el alcohol:
Disminuye la actividad de la enzima alcohol deshidrogenasa
Se reduce la masa muscular y el agua corporal total
Aumenta proporcionalmente la grasa corporal
Esto provoca que, con la misma cantidad de alcohol, la concentración en sangre sea mayor, aumentando sus efectos y la sensación de embriaguez o malestar.
3. Mayor impacto sobre el sueño
Aunque el alcohol puede inducir somnolencia inicial, empeora la calidad del sueño:
Reduce el sueño profundo
Aumenta los despertares nocturnos
Intensifica los sudores nocturnos
Durante la perimenopausia, cuando el descanso ya suele estar alterado, el alcohol puede agravar el insomnio y la sensación de cansancio diurno.
4. Relación directa con sofocos y palpitaciones
Diversos estudios muestran que el consumo de alcohol se asocia a:
Mayor frecuencia e intensidad de sofocos
Empeoramiento de las palpitaciones
Sensación de calor y enrojecimiento facial
Esto se debe a su efecto sobre el sistema vasomotor, especialmente sensible durante la transición menopáusica.
5. Influencia en el estado de ánimo y la ansiedad
El alcohol actúa inicialmente como depresor del sistema nervioso central, pero posteriormente puede generar:
Aumento de la ansiedad
Cambios de humor
Mayor irritabilidad
En una etapa marcada por vulnerabilidad emocional, este efecto rebote puede ser especialmente acusado.
6. Mayor riesgo para la salud a largo plazo
Durante la perimenopausia aumenta el riesgo de ciertas patologías, y el alcohol puede contribuir a ello:
Incremento del riesgo cardiovascular
Aumento del riesgo de cáncer de mama (incluso con consumos bajos)
Mayor dificultad para controlar el peso
Por ello, las recomendaciones actuales tienden a limitar o evitar el consumo de alcohol en esta etapa.
¿Significa que hay que eliminarlo por completo?
No necesariamente. Cada mujer tiene una tolerancia distinta, pero muchas experimentan mejoría de sus síntomas al:
Reducir la cantidad
Evitar el consumo diario
Sustituirlo por bebidas sin alcohol o fermentadas suaves
No consumirlo por la noche
La clave está en escuchar al cuerpo y tomar decisiones informadas.
En resumen
Durante la perimenopausia, los cambios hormonales y metabólicos hacen que el alcohol:
Se metabolice peor
Intensifique síntomas como sofocos, insomnio y ansiedad
Afecte más al estado de ánimo y al descanso
Reducir su consumo no es una prohibición, sino una estrategia de autocuidado y salud.
Desde matronas AMANE, acompañamos a las mujeres para comprender estos cambios y ofrecer herramientas que les ayuden a transitar esta etapa con mayor bienestar y conciencia corporal.










