Mónica Blas Robledo • 26 de enero de 2026
Alimentación cíclica: qué comer en cada fase del ciclo menstrual para sentirte mejor

El cuerpo de la mujer no tiene las mismas necesidades todos los días del mes. A lo largo del ciclo menstrual se producen cambios hormonales que influyen en el apetito, la energía, la digestión y el estado de ánimo. Entender estos cambios y acompañarlos con una alimentación adecuada permite mejorar el bienestar, reducir molestias y vivir el ciclo de forma más consciente y respetuosa.
Adaptar la nutrición al ciclo no significa hacer dietas estrictas ni comer “perfecto”, sino aprender a escuchar al cuerpo y ofrecerle lo que necesita en cada fase.
Fase menstrual: reponer y cuidarse
Durante la menstruación se produce una pérdida de sangre y es habitual sentir más cansancio, menor concentración o necesidad de descanso. En esta fase el cuerpo agradece una alimentación que ayude a reponer nutrientes y a reducir la inflamación.
Es recomendable priorizar alimentos ricos en hierro, como legumbres, verduras de hoja verde, carne magra o pescado, combinados con vitamina C para mejorar su absorción. Los platos calientes y fáciles de digerir suelen sentar mejor.
Algunos ejemplos de comidas adecuadas en esta fase son unas lentejas estofadas con verduras, una crema de calabaza y zanahoria con semillas o un arroz integral con espinacas salteadas y huevo. Conviene reducir el consumo de ultraprocesados, alcohol y azúcares, ya que pueden aumentar la inflamación y empeorar las molestias.
Fase folicular: ligereza y activación
Tras la menstruación, los niveles de estrógenos comienzan a aumentar y muchas mujeres se sienten más ligeras, motivadas y con mayor claridad mental. Es un buen momento para una alimentación fresca, variada y nutritiva.
En esta fase se pueden priorizar verduras y frutas frescas, proteínas de calidad y hidratos de carbono complejos que aporten energía sin sobrecargar la digestión.
Algunos ejemplos de platos son una ensalada de quinoa con aguacate, tomate y garbanzos, una tortilla de verduras con pan integral o un yogur natural con frutos rojos y frutos secos. El cuerpo suele tolerar mejor comidas más ligeras y crudas, siempre adaptadas a la digestión de cada mujer.
Ovulación: equilibrio y potencia
La ovulación coincide con el pico hormonal del ciclo y muchas mujeres experimentan más vitalidad, fuerza y sociabilidad. La alimentación debe acompañar este momento aportando nutrientes que sostengan el rendimiento físico y mental.
Es importante asegurar un buen aporte de proteínas, grasas saludables como el aceite de oliva, los frutos secos o el pescado azul, y una amplia variedad de verduras que aporten antioxidantes.
Ejemplos de platos equilibrados en esta fase son un salmón al horno con patata y ensalada verde, un salteado de pollo o tofu con verduras y arroz integral, o hummus acompañado de palitos de zanahoria y pan de calidad. Mantener una buena hidratación es especialmente importante, sobre todo si se practica ejercicio.
Fase lútea: sostener y calmar
Después de la ovulación aumenta la progesterona y el metabolismo puede acelerarse ligeramente. En esta fase es frecuente notar más hambre, necesidad de alimentos reconfortantes o cambios en el estado de ánimo.
La clave está en no luchar contra estas sensaciones, sino anticiparse con comidas regulares y equilibradas. Conviene priorizar hidratos de carbono complejos, alimentos ricos en magnesio y platos que aporten saciedad y estabilidad.
Algunos ejemplos adecuados son avena cocida con manzana y canela, pasta integral con verduras y aceite de oliva o un guiso de verduras con patata y legumbres. Mantener horarios regulares y no saltarse comidas ayuda a evitar picos de ansiedad y consumo excesivo de azúcares.
Claves generales para todo el ciclo
A lo largo de todo el ciclo es importante no saltarse comidas, priorizar alimentos frescos y poco procesados, escuchar el apetito real y respetar los cambios del cuerpo sin culpa ni autoexigencia.
La alimentación cíclica no busca el control, sino la coherencia con el momento hormonal y vital de cada mujer.
El ciclo menstrual influye en cómo comemos, cómo digerimos y cómo utilizamos los nutrientes. Ajustar la alimentación a cada fase es una forma sencilla y poderosa de autocuidado que favorece el bienestar físico y emocional.
Desde Matronas AMANE
apostamos por una nutrición flexible, consciente y adaptada al cuerpo de la mujer, entendida como una parte esencial de la salud femenina y del respeto a nuestros ritmos naturales.










